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domingo, 29 de marzo de 2009

Some Romanian street cuisine / Gastronomía callejera

One sunny day you jump out of bed and to the streets, meet some friends, wander around, not willing to stop to eat long in any place, going from here to there, recovering your strenght with little bits of this and that... Let me introduce you some typical Romanian these and those:

Un domingo soleado te levantas de la cama con ganas de tomar las calles, llamas a algunos amigos y os dedicáis a pasear sin rumbo, tal vez a hacer alguna foto, a bromear y observar, sin ganas de parar a comer en ninguna parte y romeper el ritmo, picando alguna cosa aquí y allá. Dejadme que os cuente algunas de las cosas curiosas que puedes comer por la calle sin pararte mucho:

Covrig:
It's a piece of salted bread similar to the german pretzel. You can find it at street stalls of in small shops calles "covrigerie". No wonder that the best ones can be found at villages, cooked using the oil from frying sausages... You can buy a whole ring-shape buch of them, tied with a cord, or sometimes bigger lace-shape ones, by units. They can be sweet, but the good ones are salty.
Se trata de un pedazo de pan salado y aderezado similar al pretzel alemán, que se vende o bien en puestos callejeros o en pequeñas tiendas "covrigerie". Como todo en esta vida, los mejores son los que se venden en los pueblos, cocinados reutilizando el aceite de freir chorizos... A veces se hacen circulares, y se venden atados con una cuerda, como un collar; otras, tiene forma de lazo y se venden por unidades. Pueden ser dulces, peor los buenos son los salados.

Gogoaşa:

The Romanian doughnut: usually no hole but filling. Sold, amongst other places, in a "gogoşerie"... Romanian sweets are quite good, try placinta cu mere sau branza (apple or cheese pie), revisited chocolate cakes of German or French inspiration, the different kinds of the sweet bread called cozonac... And of course, the a fried cheese doughnut called papanaşi (plural, as it's served in pairs); this one is a hot dessert, though, not a street one, that takes 20 minutes to be ready. One important thing is that the Romanian bakery shops selling home-made products look like industrial bakery shops to an unaccostumed eye... No matter how ugly might be the shop, if there's a laborator propriu sign, you might give a try...
El donuts rumano, aunque más a menudo relleno que con agujero. Se vende en las "gogoşerie", pero también en panaderías y p[astelerías en general. Los dulces rumanos son bastante buenos, desde los pasteles de manzana o de queso (placinta cu mere / cu branza) a estupendas tartas de chocolate de inspiración germana o francesa pero con un toque local, o plumcakes llamados cozonac. Probablemente el postre más especial son los papanaşi, unos donuts calientes de queso que se sirven en parejas; aunque este es un postre caliente que tarda 20 minutos en hacerse y no se encuentra en puestos callejeros, lógicamente. A la hora de compra dulces es importantes saber que en Rumania las buenas pastelerías no son necesariamente las bien arregladas, más bien todo lo contrario; las pastelerías artesanas parecen, para el observador no habituado, tiendas de bollería industrial. Así que, aunque ka tienda sea fea, si tiene un cartel de laborator propriu, merece la pena probar...


Mici (cu bere/limonad):

Mici are fried minced meat prepared with cylindrical shape... Appart from restaurants, during summer, you can try them in every park, river side or terrace. They can be very tasty or awful, as it happens with this kind of food... specially as they cointain a very particular "secret" ingredient that if abused is everything but easy: sodium bicarbonate. A fresh local beer (Ursus, Ciuc, Silva...) suits them very well. Or a lemonade... That great Romanian lemonade, with honey instead of sugar, an upgraded recipe that will come with me, for sure, in my way back home...
Son unas albóndigas de forma cilíndrica que puede pedir no sólo en restaurantes, sino en cualquier terraza en el verano, en parques, plazas o lagos. Como suele pasar con este tipo de comida, pueden estar muy sabrosos o terrioblemente malos... Especialmente si se tiene en cuenta que uno de sus ingredientes es el bicarbonato sódico, que será bueno para la digestión, pero cuidado con la dosis... Como acompañamiento, no está mal una buena cerveza local (Ursus, Ciuc, Silva...), o una limonada con miel. Parecerá una tontería, pero echar miel en vez de azúcar a la limonada ha sido un descubrimiento que no olvidaré, y que viajará conmigo de vuelta a España...

jueves, 26 de marzo de 2009

Algunos cables imposibles / Some impossible cables

Bucharest city, anywhere, anytime....
Bucarest, en cualquier sitio, en cualquier lugar...

Around 80% of all these cables are Telco-related (Telephone, Internet, Cable TV): good news! You won't get electrocuted!
Aproximadamente el 80% de estos cables son de transmisión de datos (telefonía, Internet, televisión por cable). Son buenas noticias, ¿verdad? ¡Al menos no corres peligro de electrocutarte!

The project of burying all cables in the Sector 1 City centre was in the programme of the former City Mayor; that is, it was supposed to be implemented in 2005-2008. I've been told by different sources that this is THE year. I've been told by vaious sources that the works DID START. Y haven't seen them with my own eyes yet, though.
El proyecto de sorterrar el cableado fue una promesa electoral del anterior equipo municipal quedebería haberse llevado a cabo entre 2005 y 2008, pero no fue así. Me han dicho varias personas que durante 2009 se llevar;á a cabo por fin. Me han dicho que ya han empezado los trabajos. Yo no los he visto todavía con mis propios ojos, no puedo confirmarlo.

City centre, Sector 1... And beyond?
Centro ciudad, sector 1... ¿Y más allá?




miércoles, 25 de marzo de 2009

Comentario de textos

Queriendo hoy hablar un poco sobre política rumana, estoy casi obligada por la actualidad a hablar del escándalo Baneasa que acaba de explotar esta mañana, con un toque de especulación inmobiliaria, políticos de todo tipo salpicados, ricos en la sombra sin foto en los periódicos, implicación de los servicios secretos, Gigi Becalli adornando el pastel, esta vez desde el otro lado de la barrera...

Pero la verdad es que quería hablar de otra cosa, porque no he hehco los deberes esta semana, y llevo desde hace una semana un recorte de prensa en el bolsillo, una noticia que me dio mucho que pensar, y me confirmó bastantes cosas.

La noticia, del 20 de marzo, informaba de la destitución por parte del Ministro de Agricultura de 60 directores regionales de la APIA, la Agencia de Pagos e Intervención en Agricultura, encargada de hacer efectivas las subvenciones estatales y europeas al sector agrícola.

Aunque no sigo la cuestión de la política agraria con la atención que he seguido la absorción por parte de Rumania de otros fondos europeos, hace tiempo que sospechaba que no debía estar funcionando la cosa muy bien, porque no era normal que no me hubiera encontrado anuncios o noticias al respecto. Así que la noticia, aun con un titular tan pesado, me interesaba, esperando poder leer algunos datos al respecto... Pero no me esperaba leer tanto entre líneas.

La razón de la destitución, efectivamente, tenía que ver con la incapacidad de gestionar los fondos... ¿O no? Dice el ministro, Constantin Sarbu, que ha destituido los 60 directores de la APIA "porque no han respetado el plazo establecido el 15 de marzo para empezar a pagar las subvenciones por hectárea. Les hemos dado cuatro días, pero me han dicho que necesitaban tres semanas". No sé quién tiene la razón, pero o bien acabo de encontrar un contubernio judeo-masónico de los que le gustaban tanto a Franco, o bien hay algo que no funciona, ya sea la decisión política (cuatro días siendo un plazo imposible de cumplir) o el engranaje administrativo. Pero en este último caso, ¿no habría que resolver el problema estructural de funcionamiento, y no despedir a 60 cargos directivos de carácter técnico?

Sigo leyendo, y pensando, y me encuentro con un párrafo explosivo, en el que se cuenta lo siguiente que el director de la APIA dimitió el 12 de febrero debido a "ingerencias políticas en una actividad estrictamente técnica", y que esta semana se va a abrir el segundo concuros para la selección de su sustituto, ya que el primero, que tuvo lugar a finales de febrero, quedó desierto, ya que no se presentó ningún candidato.

NINGÚN CANDIDATO. Si me quedaba alguna duda de la posible injerencia política, este dato es absolutamente esclarecedor: qué cantidad de veneno contendrá un pastel que nadie se atreve a probar...

El detonante de todo, efectivamente, ha sido la pérdida de parte del dinero asignado por Europa en esta materia, y basta con conocer los datos que se muestran en el último párrafo del artículo. Cada año se deben hacer efectivas antes del 30 de junio las subvenciones por hectárea correspondientes a la anualidad anterior, perdiendo Rumania el dinero que no se capaz de distrubuir antes de esta fecha. Rumania fue penalizada por un valor de 8,4 millones de euros por las subvenciones correspondientes a la anualidad de 2007 que no fue capaz de hacer efectivas antes de 30 de junio de 2008... ¿Qué pasará con la anualidad de 2008, tras tres meses de parálisis política y administrativa entre las elecciones parlamentarias de principios de diciembre y la aprobación de los presupuestos generales del Estado ya entrado marzo? Los pagos no han empezado a hacerse efectivos... ¿Acelerará el proceso la destitución en masa de cuadros directivos? Lo dudo.

Y lo más grave es que no es un caso aislado. Recuerdo ahora mismo dos casos de dimisiones significativas. La primera, la más pública y flagrante, que llegó a tener reflejo en medios internacionales, fue la renuncia de Teodor Stolojan a presentarse a la investidura como Primer Ministro tan sólo cinco días después de haber sido anunciada su designación (11-16 diciembre de 2008). Más víboras de las previstas debían vivir en el nido... La segunda dimisión fue la del Ministro del Interior, Liviu Dragnea, el 2 de febrero de 2009, dos semanas después de su nombramiento el 20 de enero del mismo año. Liviu Dragnea basó su decisión, fundamentalmente, en la imposibilidad de asumir y llevar a cabo sus proyectos como ministro con la baja financiación asignada al ministerio; sin embargo, la mención también de las tensiones en la coalición de gobierno asociaba a su decisión también un elemento de injerencia política en la puesta en marcha de un programa que, es de suponer, diez días antes, en el momento de su nombramiento, alguien había respaldado, pero ya no.

No hay declaración pública del gobierno actual en la que no se mencione, antes de entrar en temas más actruales, en los errores del gobierno anterior y la carga que suponen para éste. La oposición no ha dejado al gobienro actual los 100 días de rigor al gobierno actual antes de iniciar su ataque. La maquinaria administrativa sólo en marzo ha retomado la marcha, lentamente, tras tres meses de parón; el ambiente político no se ha enfriado, ni se va a enfriar en los próximos meses, ya que hay elecciones presidenciales en otoño.

Este año pinta mal en Rumania, y una legislatura que pierde un año difícilmente se recupera, y el reloj 2007-2013 sigue su curso. Van pasando esos seis años que se le ha dado a Rumania para recorrer el camino que otros países recorrimos en 15 ó 20 años...

domingo, 22 de marzo de 2009

Prosperidad y trabajo

Fin de semana en Madrid, paseando por la calles, disfrutando de unas tapas, disfrutando de algo de sol. Como siempre, admirándome ahora de escuchar en todas partes fragmentos de conversaciones en rumano que antes me pasaban desapercibidas, de maravillarme de lo absolutamente indistinguibles que son los cientos de miles de rumanos que viven en Madrid, que en el imaginario colectivo español, lamentablemente, se representan habitualmente con la apariencia y actitudes de los gitanos zíngaros mendicantes.

Imaginarios colectivos. Envidia, celos, amargura, falsos culpables. Gitanos zíngaros mendicantes.

En el vagón del metro, como es bastante habitual, entra una muchacha zíngara con un niño en brazos, rostro moreno y tiznado, pelo despeinado, falda amplia y colorida, jersey desparejado. Inicia su cantinela: no-ten-go-ca-sa, no-ten-go-tra-ba-jo, no-ten-go-di-ne-ro, soy una chica pobre-ci-ta, ayúdenme...

Recorre el vagón y se queda en la puerta esperando la siguiente parada, justo al lado de la fila de asientos en la que estoy sentada. Se acerca un español de unos treinta y cinco o cuarenta años, que también va a bajarse en la siguiente estación, y dice:

- ¿De donde eres? ¿Rumana, no?
- (...)
- Pues ahora hay más trabajo en Rumania que aquí.
- (...)
- Sí, te lo digo yo, hay más trabajo en Rumania. Porque nos habéis arruinado. Hay más trabajo. Rumania es ahora más próspera que España.

Se abren las puertas, y se baja la gitana mendicante, con su niño y su falda, igualita a la zíngara mendicante que se sienta todos los días a pedir cerca de mi casa en Bucarest, camino del mercado de Piata Amzei. Igual de igualita que las otras gitanas rumanas lo son a las otras gitanas españolas, como las gitanas que viven en la parte vieja del centro histórico, con sus matas de pelo negro, sus aros dorados en las orejas y sus vaqueros embutidos que me recuerdan a la gitanas de barrio españolas cuando gritan a sus niños desde las ventanas del último piso para que dejen de jugar y trastear y suban a casa, hagan recados, obedezcan... Igual de igualitos a los españoles que son los rumanos que evitan a unas y a las otras, y le dicen a sus niños que "no hagan gitanadas" (nu faceţi ţiganie). Dos comunidades viviendo en paralelo como nosotros en España, si bien es cierto que en España ya no está bien visto decir cosas que en Rumania se afirman sin ningún rubor.

Y se baja el hombre preocupado por la crisis, amargado, probablemente algo aliviado de poder echarles la culpa a "ellos", reclamándoles a "ellos" que devuelvan su parte del pastel que nos repartimos todos en tiempos de bonanza. Bonanza que también "ellos" ayudaron a construir.

Y yo me quedo pensativa y melancólica... Porque ojalá, por qué no, Rumania fuera más próspera, o al menos igual de próspera que España.

Pero me temo que para alcanzar la prosperidad se necesitan muchos años de abundancia de trabajo, y bastantes otras cosas... Entre otras, confianza en el futuro del propio país, una cosa que, lamentablemente, los rumanos no acaban de adquirir. Y sin ella, construir la prosperidad es muy difícil.

jueves, 19 de marzo de 2009

Separación de residuos

Rumania es un país maximalista, que lo quiere todo y ya, lo que en la peculiar forma de caos burocrático en la que se opera aqui a menudo, puede resultar en no obtener nada y nunca. Esto de ser maximalista les pasa, pienso a veces, a casi todos los países que alguna vez fueron imperio, sea en el siglo III a.C., XV o XX, queda en el subconsciente colectivo la idea de que se puede obtener todo, una idea construida sobre un espejismo.

¿A que viene esto? Bueno, esta semana en concreto me vino la idea a la cabeza con el tema del reciclado de desechos. Resumo el contexto de forma muy breve: en Rumania no se reciclan los desechos, no hay plantas de tratamiento de residuos urbanos ni de tratamiento de aguas. Hace un par de semanas la Unión Europea publicó una comparativa a nivel europeo en estos temas y Rumania estaba en la cola en todos los rankings. Pero tranquilos, sólo hay que confiar en las previsiones del gobierno, que no he visto, pero sospecho que, como en todos estos temas de integración europea (estadísticas sobre inclusión digital o kilómetros de la red de infraestructuras de comunicaciones), consistirán alcanzar la media europea para 2013 y rebasarla para 2025.

Y ahí estan el Plan Operativo Regional, con una porrada de dinero procedente de fondos FEDER dirigido a la financiación de infraestructuras públicas (25.000 millones de euros entre 2007 y 2013), entre ellos infraestructuras medioambientales. Y ahí están los lobbies político-empresariales de turno, dificultando algunos de estos proyectos, si no se sitúan en un suelo de propiedad "adecuada"... (Otros no están saliendo por problemas de gestión y de inercia... como a pesar de mi tomo soy optimista, espero que la rueda empiece a girar d eun momento a otro...)

¿Reducción de la producción de residuos? Hace alrededor de un mes se ha impuesto a las bolsas de plástico una tasa de 0,20 bani de obligado cobro al cliente que las quiera. No tengo nada que objetar, me parece bien; aunque tanto aquí como en el resto de Europa estoy esperando a que prohíban (y no promuevan) empaquetar los alimentos en miles de capas como si fueran muñecas rusas (un plástico que rodea 3 cajas de cartón de galletas, cada una con una bolsa de plástico que rodea 10 paquetes de plástico de 5 galletas cada una).

Y luego está el tema de la separación de residuos para su futuro reciclado. No sé en Timisoara o en Cluj, pero en Bucarest hace menos de un año que han aparecido contenedores municipales para cristal, plásticos y cartones. Ya sé que no se recicla (¿se recicla en Madrid ya? durante años separamos basura que se mezclaba luego en el camión para ir acostumbrándonos, y la verdad es que to personalmente estoy domesticada, pero no sé si finalmente sirve ya por fin para algo). Bueno, como he dicho, yo estoy domesticada, así que cuando vi los contenedores relativamente cerca de mi casa me dio un vuelco el corazón y se me quitó la culpabilidad medioambiental de contaminar por 2,5 planetas o más. Y nada, allí fui yo tan feliz con mis bolsas, para encontrarme que los contenedores de cristal y de plástico tienen unas ranuras redondas en la tapa de un tamaño tal que los tarros de cristal y los desechos de plástico irregulares no hay manera de hacerlos pasar. Ni siquiera un botella de 2 litros de plástico pasa... Así que abandoné el reciclaje, y ahora sólo reciclo el papel.
Respecto a tirar un embalaje, un electrodoméstico de pequeno tamaño roto, un mueble... Lo único que se puede hacer es dejarlo en la calle y esperar a que el camión de la basura se lo lleve cuando pase. No he visto contenedores de escombros, de esos que a veces se aprovechan (incorrectamente, lo sé) para eso ni siquiera en todas las obras de construcción. La basura en algunos bloques también se baja y se deja apoyada en una farola hasta que llegue el camión; el problema es cuando no tienes claro qué día de la semana pasa... En ese caso se trata de fijarse, y cuando las bolsas de basura empiezas a aparecer como setas, bajar la propia Yo de esto me libro, porque mi casa tiene "tobogán": una tubería por la que se tira la basura de cada piso al contenedor, que está abajo y que alguien se ocupa de sacar. En ruso se llama "tubería de basura", en España no he visto nunca una, así que no sé si tiene nombre.

Aun así, son maximalistas, y ponen unas normas imposibles, para que sean cumplidas en el Bucarest ideal de sus sueños. Así que esta semana la administradora de mi bloque ha puesto el siguiente cartel en la puerta de cuarto de basuras (o mejor dicho del balcón de basuras, que da al tobogán):
Estimados vecinos: no introduzcan en el tobogán
  • Objetos voluminosos, embalajes grandes.
  • Cartones, diarios, revistas.
  • Botellas de plástico.
  • Piezas de madera.
  • Botes y botellas de cristal.
  • Bolsas de plástico con mucha basura o con objetos diversos.
  • Escombros.
  • No vuelquen líquidos.
¡Sean limpios!

No taponen el edificio con basura.

Todas estas normas son para la salud, el bienestar y el confort de todos nosotros.

Muchas gracias,
La Administración
Y ahora me pregunto qué demonios se puede tirar por el tobogán, y qué demonios harán mis vecinos con su basura, que supongo que será, como la mía, totalmente irregular y con bastantes elementos que no permitidos en el tobogán y que no caben en las ranuras de los contenedores de reciclado. Aunque a lo mejor no sólo genero 2,5 planetas de basura, sino que encima se trata de basura especialmente poco civilizada...

Pero es que son maximalistas. O todo o nada. O nada con apariencia de todo.

martes, 17 de marzo de 2009

Let's go parking (your car)!

Bucharest lacks parking places, a recklessly handled situation that brings, as consequence, that cars are in fact parked everywhere, in every corner and on every inch of the pathways, and we pedestrians are thrown to the roadway. Piaţa Victoriei, the heart of the city, is in fact a huge parking lot that is only cleared of cars when some kind of festival or screen event (the European Football Cup, for example) is organised in it. Bicycle pathways (full of holes in most sections anyway) are blocked by parked cars, and therefore useless.

But despite this chaotic parking, there's still parking problems, and in some spots you find quite orginal "privatized" parking places. You can use, for example, some kind of box to block "your" place in front of the shop you own, or the office you work at. Or you can write your car's plate number on the pavement.
And be careful, because if you ignore reserved parking places and you park anyway, you could have your car removed, using the "Bucharest way". They won't calling a car crane (has anyone seen a crane around here, by the way?), but they will warn you by raining the windscreen wipers. If you ignore that signal, or just didn't notice because didn't use your car in a couple of days, you'll find your tyres slashed.

Chaotic city... Sometimes it's not even clear why one car, like this red one at the photo, deserves slashing while others in the same situation, like are consider "well parked". Misteries of urban life.

sábado, 14 de marzo de 2009

Taxi driver

I don't like taxis very much, I never did, but I must take quite a few around here, for work. Yesterday, while I was paying a 9 lei ride with a 10 lei note a receiving my change back, I thought I should write something about taxis in Bucharest here. Taxis, in any place, in any city, are often a headache and many times also a curiosity and a source of anecdotes. Bucharest doesn't stand out of this rule.
Yes, you that live in Bucharest and know what's this post about, you read it right: I received my change back. I might be the only person in Bucharest that has no much struggle with taxi drivers, appart from a couple of airport-related experiences of little importance.

First of all, you must know that Bucharest taxi cabs are yellow, abundant and cheap.


Secondly, you must know that there's hundreds of taxi companies with names such as Taxi 2001, Taxi Leone, Modern Taxi, Taxi Fly, Taxi Cris, Apolodor Taxi...
Each of them can be called dialling the Bucharest city code (021) plus a 4-digit number. So we can assume there's less than 10.000 companies, if my high-school probabilistic calculus are right :)

As I already said, taxis are cheap, at least compared to Madrid; I would say even affordable, being of common use, and not of exceptional use, as it happen in Madrid, where many people (including myself) would only use them during working hours and the cost is going to be assumed by your company, or if it's late night and you count it as a leisure expense). However, one must check the tariff every time, as they are established by each company and, sometimes, by each taxi driver. Taxis have a taximeter, and the tariff is calculated by lei/km, and it's writen at both sides of the cab; something in between 1,45 to 1,95 lei/km is reasonable, except for taxis coming from the airport, that uses a 3,5o lei/km tariff. In Bucharest, then you experiment the following absurd situation: going to the airport from city centre cost 50% less than doing the same ride from the airport [with regular traffic, 15 euro to go from Uniri up to Otopeni, but 30 euro to come back).

Finally, taxi drivers tend to round off the bill. On the one hand, because that's inevitable; the taximeter establishes the exact cost to bani level (1 lei =100 bani), when you won't be seeing a 1 ban coin in Romania ever, unless you're clearing your bank account, and I doubt that you'll be given it even in that situation. On the other hand, because they tend to self-tip the ride with no comment at all, or "no-cash available" comments. Why I always get my 1 lei/2 lei/5 lei change back, it is a mistery to my acquaintances.

The companies themselves are, in general, trustworthy. Yet to avoid problems, you must check the cab before taking it, as if you where under threat:
Step 1. Verify the tariff at the door. You can often see 3,50 tariffs in the city, placed on a sticker that the taxi driver put on the regular tariff (see in the photos above, both 1,95 and 3,00 tariffs are stickers); these taxi drivers usually park the car where "defenseless" customers are (hotels, outside Romexpo -Bucharest exhibitional centre-, restaurants at night...), speak you in Italian or English if you take a look at the car, and act deranged and/or offended if you go away then, pointing out that you decline their services because they try to cheat on you...
Step 2. Verify that the taximeter is using the same tariff that it's written outside.
Step 3. Check if you have change in your wallet. I not, comment that to the taxi driver (nu am marunte) when you're leaving, to avoid unnecessary arguing afterwards.

Some extra advices:
Advice 1. Don't use taxi cabs without taximeter, which are very often, parked for example, at Otopeni or Baneasa airports. Although you may think that the negociated tariff will be better than the official 3,50 lei/km Taxi Fly there, in practise you don't get much a bargain, and some of them will try to renegociate the tariff during the way. A mess... P.S. The same when they offer you "to stop the taximeter"; sometimes it's a good deal, most of the times not.
Advice 2. Some taxi drivers will offer you their mobile to call them directly. It is a good idea, in most cases, although I have been told also anecdotes about "mobile" taxi drivers that weren't so trustworthy after all...
Advice 3. If you don't like much taxi chatting, don't sit at the front, they talk a lot more to you then... And besides, non-taximeter taxi drivers get too confortable and very often start the renegociating strategy.
Advice 4. If you try to wear the seat belt, most of them will make some funny comment such as "no need, you're not in Spain now". Don't be so stupid as myself, who doesn't wear the seat belt in Romania, some kind of mass follower impulse I have, but will certainly regret in case I have an accident. (Like the Pop Star Teofil Peter, killed in a "taxi accident" with political consequences in 2006).
Advice 5. Try to forget about the very often careless driving style and enjoy the trip! Despite advice 3 stated above, I had some funny taxi drivers here, and good conversation. And the taxi decoration itself is quite special, with many crosses and icons hanging, and all kind of car toys around. In fact, many Romanian cars show a profussion of religious, supersticious tokens, toys... Some taxis I've been in, very modest from the outside, have even a tiny DVD screen near the rear view, in order to watch movies, video clips or football matches while waiting the next customer (once, while driving the customer... I didn't like that one...).

The last taxi a took from the airport was, I swear, a Romanian revival of Willy Montesinos taxi in Almodovar's 1988 comedy Women on the Verge of a Nervous Breakdown:



I'm shy... Didn't dare to take a photo.

martes, 10 de marzo de 2009

Streets of Bucharest (at random)

On sunny days, wandering around, coming back home from work, taking streets at random,

waving at taxi cabs in every intersection,

passing by villas that have seen better times,

passing by brightly-painted, newly-built up-to-date individual houses and half-built "la roşu" still-to-be houses,

passing by the old and the new, the fancy and the common,
the dirt and the soap.


Then I stop to have a beer.

Then I stop to take a glimpse through the shabby gates of forgotten backyards.

Then I stop to feel the colour touches of urban life.

And while I fight my way through the cars parked at the pavement,

while I keep vigilant to the holes and obstacles that I encounter,

while I am constantly aware of the cables untidily knotted above my head,

I can't help but mourn the closed shops and the remnants of mid-Century architecture risking collapse,

and I can't help but regret the glass frenzy of modern architects and the glass imperative of past decades.

Yet I can't help to enjoy the architectural surprises that pop up now and then, either.

As chaos is tiring, as changes are messy, as air is loaded with silent complaints.
As ages have passed. For good and for worse.
As I must take the bet and find my way.
As that is life.

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