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miércoles, 9 de julio de 2008

Baños rusos: manual de instrucciones (versión femenina)

Una de las cosas que hice cuando estuve en Moscú fue ir a los baños, a la banya rusa, y que es algo más que sudar - refrescarse - sudar - refrescarse - sudar - refrescarse, es todo un ritual. Voy a intentar explicar un poco cómo funciona, y tal vez algunos podréis comentarme las diferencias de la banya rusa respecto a la sauna finesa y el hammam turco, no sólo en el tipo de calor, sino en el ritual y modo de uso... Bueno, e incluso respecto a la sección masculina de una banya rusa, que tiene un ritual diferente, como muy pronto entenderéis con lo que os cuente de la sección femenina. Y bueno, cualquier puntualización de aquellas chicas más expertas que yo será bienvenida e incorporada a esta entrada.

Lo primero es saber qué llevar, que aunque sea ésta una actividad nudista, irónicamente se llevan bastante más cosas que cuando uno va a la piscina con bañador, gafas y gorro: 1) Una sábana vieja; 2) Una toalla; 3) Una toalla pequeña, gorro de fieltro o similar para la cabeza; 4) Unas chanclas; 5) Posos de café; 6) Miel; 7) Neceser con útiles de aseo; 8) Agua mineral. De todas maneras, se puede comprar bebida y comida en la propia banya, y habitualmente también se alquilan toallas y sábanas.

Lo segundo, adónde ir. En Moscú existen , que yo conozca, al menos 4 ó 5 banyas públicas no VIP, todas ellas con una sección masculina y una sección femenina separadas. Yo he ido a tres (metro Sportivnaya, metro Ulitsa 1905 y metro Mendeleevskaya), y la que más me ha gustado es la de Ulitsa 1905. De todas maneras (excepto justo en ese caso, por lo que me han dicho) las secciones masculinas suelen tener mejores instalaciones (piscina y parilka -la "sala de vapor"- más grandes), y por ejemplo en una página que he encontrado con un listado de baños (rusos, fineses y turcos) en Moscú y Píter la publicidad se centra también en el público masculino, porque los servicios que enumera y puntúa (restaurante, billar, DVD) me da que son de la parte masculina de las banyas, yo mesa de billar no he visto en mi vida... A todo esto, muchas parnyas municipales tienen también sala de sauna finesa, pero es un añadido, así que no lo mencionaré en el rito.

Muchos rusos no van nunca a la banya, o al menos no van nunca a las banyas públicas, sino que van a la banya en la dacha, en la casa del pueblo por así decirlo (desde mansión en el campo a chabola en el huerto, según poder adquisitivo e inversión realizada en el pedazo de terruño que muchísima gente tiene por aquí, al menos la familia). Se construye la parnya en una choza de madera, y el lago, o simplemente la nieve en el exterior en invierno, sustituye a la piscina de agua fría. En ese caso, o bien se prepara la parnya (sesión de vapor en la parilka) por turnos (los hombres y las mujeres por turnos, mientras los otros comen, beben, conversan...), o bien, según grado de pudor o confianza o fiesta loca, se comparte parnya. También se puede, claro está, compartir pudorosamente, con toallita por encima, pero la verdad es que a mí esa opción no me convencería, preferiría entrar sola.

Bueno, llegamos a la banya con nuestra bolsa, si es de nuestro gusto compramos un racimo de hojas de roble secas que suelen vender en la puerta y que se usa para masajes (aunque no sé si masaje sería la palabra...) dentro de la parilka. En la recepción de la zona femenina (a partir de aquí ya no veremos un hombre) pagamos, reservamos masaje si vamos a querer alguno (se reserva a una hora, y entran en la banya a avisarte), y entramos. Se paga por horas, se suelen pasar unas 2 horas o así. La banya la componen dos partes, básicamente: una, la sala de descanso, que incluye cabinas donde dejar las cosas y relajarse en la intimidad entre parnya y parnya, y una zona común con mesas, donde sirven té y otras bebidas refrescantes (a veces también comidas); otra, la banya propiamente dicha, con sus bancos corridos donde se dejan los barreños con agua fría (para poner en remojo la rama, para echársela por encima, para preparar potingues...), con sus duchas, su piscina de agua fría y, por supuesto, la puerta a la parilka, la sala de vapor.

La parilka es un habitáculo de madera con bancos en escalera que retiene el calor que surge de una estufa sobre la cual hay piedras al rojo vivo: el vapor se obtiene echando agua sobre las mismas. El calor húmedo es lo que diferencia la banya rusa de la sauna finesa. La preparación de la parilka corre a cargo de una persona experta, que anuncia el turno de parnya a la gente que está en los baños (suena un timbre en la zona de descanso, la gente apura su té y se apresura...). La gente entra y se sienta o tumba según gustos, con una sábana o una toalla -mejor sábana, menos pegajoso- para protegerse de la madera caliente de los bancos y algo (una toalla, un sombrero de fieltro) protegiendo la cabeza. Una vez están dentro todas las personas que han decidido aprovechar el turno, se cierra la puerta herméticamente y ya no se podrá entrar hasta que termine la primera parte de la parnya, para no estropearla. La encargada echa agua en las piedras, riega la parilka con esencia de menta y se mueve entre los grupos agitando el aire con una rama (a lo que hay que responder con un gracias). Fuera de breves "gracias" (spasibo), "qué bien" (oi, kak khoroshó) y comentarios así, en la parilka no se puede hablar, si hablas te echan la bronca e incluso te invitan a irte. De todas maneras, yo personalmente no tengo nunca ganas de hablar, la banya en conjunto, y especialmente la parnya, me dejan en estado zen. Cuando la encargada considera que ya está suficientemente caliente, pregunta a las asistentes, y si le dicen que están de acuerdo, se marcha (no si antes desear una buena parnya, "s liogkim parom", literalmente "[os deseo] vapor suave"), y se cierra la puerta herméticamente detrás de ella para que nadie entre. Ahí cada una aguanta lo que puede o quiere, y se va marchando a darse el golpe de frío como cada una prefiera, a base de barreños de agua fría, en la ducha, en la bañera de agua helada, o en la piscina que a veces hay, si las instalaciones son buenas.

Cuando la procesión de mujeres saliendo está en marcha ya se puede entrar, a parnya mediada, o volver otro ratito a la parilka las que han salido a remojarse y vuelta. Es el momento de los masajes con ramas, que consisten en darse (mejor dicho, que te den) golpes con las hojas secas (remojadas previamente) en el cuerpo, y la parilka se vuelve más ruidosa, hay conversaciones, otro ambiente, otra sensación... Lo de las ramas de hojas de roble es todo un arte, hay que saber hacerlo: vamos, que comprarse una rama y empezar a zurrarse con las amigas no es el tema... De todas maneras, se puede pagar extra a alguna de las encargadas de la banya para que lo haga, igual que otro tipo de masajes que se suelen ofrecer en las banyas. Cuando la parnya ya está demasiado templada, se abre la puerta del todo, se airea, se limpia, y se llama a un nuevo turno de parnya. Si la banya es muy de barrio y vas mucho, a veces las mandonas abuelas rusas te piden(entiéndase "ordenan") que ayudes, como clienta habitual. A mí me pasó un invierno que iba muchas semanas :):)

Normalmente es aconsejable hacer tres turnos de parnya (si las coges seguidas, es más o menos hora y media), aumentando gradualmente el tiempo de aguante en el interior y el modo de la exposición (menos calor cuanto más abajo se esté, y más aguante tumbado que sentado, aunque sobre esto último hay opiniones diversas). Y no conviene aguantar por aguantar y hacer el ganso: la parnya es muy saludable (si no tiene uno problemas de corazón, eso sí), pero también puede ser peligrosa. Cubrirse la cabeza no es ninguna tontería, beber mucho líquido (se desaconseja el alcohol) tampoco.

Entre parnya y parnya las mujeres pasan el tiempo de la siguiente manera: haciendo tratamientos de belleza (depilándose, haciendo peeling en la piel -de ahí los posos de café-, hidratando la piel -de ahí la miel-, utilizando el agua en la que se pusieron en remojo las hojas de roble...), en la piscina o en la ducha dejando que los deditos se arruguen, haciéndose un masaje, o simplemente charlando en la sala de descanso, bebiendo un té, e incluso viendo la tele (aunque en mi estado zen es otra cosa que a mí no me apetece nada...).

Y nada, todo se acaba, llegó el momento de irse, una última ducha como quien sale de la piscina (jabón, champú, secador para el pelo), vestirse y salir de la banya levitando, con una sensación extraña en el cuerpo, muerta de hambre (banya + cena + dormir como un bebé, el plan perfecto para una tarde-noche de domingo) y, si es invierno, con la aún más extraña sensación de que los 1o grados son sobre cero y no bajo cero, sin necesidad de abrigo, de gorro ni de nada. En otra dimensión...

BREVE NOTA SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DE LA SECCIÓN MASCULINA DE LA BANYA:
Me temo que sólo sé, por lo que me han contado, dos cosas:
1) En plan machote, ahí nadie reconoce nunca que está ya suficientemente caliente la parnya y el encargado a veces la pone a tope, para sufrimiento de los pobres extranjeros que están menos acostumbrados y hubieran confesado...
2) Entre parnya y parnya, nada de tratamientos de belleza, y sí mucha comida y mucha bebida, incluida la alcohólica.
Pero a buen seguro alguien podrá iluminarnos más al respecto...

Iluminación 1:
"La banya masculina, sí, está exenta de mariconadas tipo perfume, cremas y preparaciones especiales previas. Es todo más caótico, espontáneo y cafre".

BREVE NOTA SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DE LA BANYA EN LA DACHA:
Menos profesional, más divertida...



4 comentarios:

Carbuncho dijo...

No, no me flipa que hayas dedicado un rato de tu vida a describir tus relaciones con la "banya" o sauna rusa. Me hubiera flipado si lo hubiera hecho yo, pero eso es ya harina de otro costal.
Muy bien, muy detallado. Lo único es que para quién lo ha experimentado resulta poco obvio y para quién no está relacionado con esta cultura, resulta imcompleto, no da una dimensión absoluta de la cosa. Bueno, esto es inevitable pero supongo que ya lo sabías.
La banya masculina, sí, está exenta de mariconadas tipo perfume, cremas y preparaciones especiales previas. Es todo más caótico, espontáneo y cafre.

Pereulok dijo...

Hombre, tampoco en la sección femenina es que el ritmo sea militar... pero aunque sea espontáneo, en realidad si uno lo mira la gente sigue unas reglasl, o mejor dicho, unas constumbres.

"Cafre": me da que es la palabra perfecta para definirlo, aunque probablemente tampoco de la dimensión absoluta de la cosa. Claro, que tampoco ibas a utilizar téminos como "uri", y luego tener que dedicar dos horas de tu tiempo a explicarlo :):)

Gracias 1.002

Galo dijo...

A mi las banyas rusas me arruinan por la humedad, no hay caso. Cada vez que voy a alguna despues me paso parte de la noche respirando con dificultad.
Otra costumbre de las banyas rusas es que no puede no gustarte o hacerte mal y, si deciden ir, te llevan o te llevan.

Pereulok dijo...

Como el vodka, ¿no?, no puede no gustarte o hacerte mal, si se abre una botella se bebe o se bebe :)

¡Bueno, pues suerte con el delicado arte del escaqueo!

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